Sevilla Fox: Sobre Su Maldición..

Sevilla Fox: Sobre Su Maldición..

Héroe, si quieres saber el verdadero precio de una maldición — no le preguntes al maldito. Pregunta a la persona que comparte un techo con él y sigue sacando flechas de su corazón magullado. Pregunta a Sevilla “Fox.”

 

Porque si hay una persona en el mundo que no aceptará en silencio la sensibilidad excesiva en un asesino — es ella.

 

“Hubo un tiempo,” dice, apretando un vendaje en su hombro, “cuando aparecías en silencio, disparabas en silencio, y te ibas igual de silenciosamente. Sin drama. Sin lágrimas. Sin psicoanálisis.”

 

“Fox...”

 

“Y ahora te detienes antes de cada golpe y susurras, ‘¡Siento su dolor de infancia!’ Bobby, ya no eres un francotirador — eres un terapeuta con un arco.”

 

Su voz suena como una flecha tensada. Sus ojos arden — no de ira, sino de dolor.

 

Porque ella lo ve. Que su poder se ha convertido en su carga. Que oye más de lo que quiere. Siente más de lo que debería. Y cada vez que toma una vida — pierde una parte de sí mismo.

 

Y Bobby solo suspira. No discute. Solo murmura: “Fox, sentí tristeza en él. Tristeza… y tres monedas de oro. Y lo tomé todo.”

 

Ella no dice nada. Solo coloca una mano en su hombro. Porque algunas heridas no pueden ser curadas — ni siquiera por el fuego del Sindicato.

 

Héroe, continuará. Y mejor no digas “Estoy bien” cerca de Bobby — sabrá que estás mintiendo.